El obraje

La extracción de metales preciosos hizo que surgieran poblados alrededor de los yacimientos que requirieron abastecimiento de alimentos, manufacturas y bestias de carga.

Se incrementó así la explotación agrícola y ganadera que, junto a la construcción de caminos, constituyeron un incipiente impulso económico proto industrial limitado por los controles monopólicos impuestos por la Corona a favor de la metrópolis.


Surgió así el obraje como forma de procurarse mano de obra para los talleres dedicados a la manufactura de textiles, entre otros productos. Los indígenas eran reclutados de entre las encomiendas y llevados a pequeños talleres donde, con frecuencia, se los retenía para trabajar y se los endeudaba con adelantos de salarios en especies a elevados precios que rara vez podían pagar por la paupérrima remuneración. Ordinariamente, el trabajador pasaba toda su vida en el obraje tratando de saldar la deuda.


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